Todos los días buscamos satisfacer nuestras necesidades y cumplir nuestros deseos; sin embargo, no siempre nos detenemos a pensar por qué lo hacemos y qué tan necesario es.
La razón principal tiene que ver con nuestros comportamientos como consumidores, que abarcan seleccionar, comprar, usar o desechar productos, servicios, ideas o experiencias, para satisfacer nuestras necesidades y deseos (Solomon, 2013). Se trata de un objeto de estudio común en psicología, publicidad y marketing, pero es importante que todos seamos conscientes de ellos para decidir si queremos conservarlos o no.
Es posible tomar mejores decisiones cuando gastamos tiempo, esfuerzo y dinero, ya sea para uso personal, para nuestro hogar o para hacer un regalo. Para lograrlo, proponemos analizar los procesos que componen nuestros comportamientos como consumidores. A continuación, presentamos algunas claves para comprender cómo funcionamos y algunos datos útiles para identificar nuestros hábitos y determinar por nuestra cuenta lo que más nos conviene.
Según Schiffman y Kanuk (2010), el comportamiento de los consumidores es un proceso que se compone de los siguientes aspectos psicológicos:
- Motivación: la fuerza que nos impulsa a la acción, ya sea para satisfacer nuestras necesidades y deseos o para alejarnos de nuestros temores y aversiones.
- Sensación: la respuesta inmediata y directa ante un objeto, como productos, envases, nombres de marca, anuncios y comerciales.
- Percepción: la selección, organización e interpretación de los estímulos que sentimos.
- Aprendizaje: la adquisición de conocimientos y experiencias sobre compras y consumo, que luego se aplican a un comportamiento futuro.
- Actitudes: las predisposiciones aprendidas que nos llevan a comportarnos de manera favorable o desfavorable ante un objeto determinado.
No existen respuestas mágicas ni sencillas. El trabajo constante genera un aprendizaje sobre nuestro consumo diario y es la clave para cualquier cambio que nos propongamos alcanzar. Finalmente, si continuamos viviendo en esta sociedad, nos conviene aceptar que estaremos expuestos a productos y servicios atractivos aunque poco beneficiosos: en este caso, elige las marcas que sean más relevantes para ti por su filosofía de trabajo y su propuesta de valor.
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Referencias bibliográficas Schiffman, L. & Kanuk, L. (2010). Comportamiento del consumidor. México: Pearson. Solomon, M. (2013). Comportamiento del consumidor. México: Pearson.
En ocasiones, el consumo excesivo o deficiente de un producto puede ocasionarnos malestar, insatisfacción o daños a la salud; aunque decidimos cambiar nuestros hábitos de consumo, estamos tan acostumbrados a ellos que la tarea puede parecer monumental. Consumir es un tema amplio, en esta ocasión nos ocuparemos en reflexionar por qué compramos lo que compramos.
La razón principal tiene que ver con nuestros comportamientos como consumidores, que abarcan seleccionar, comprar, usar o desechar productos, servicios, ideas o experiencias, para satisfacer nuestras necesidades y deseos (Solomon, 2013). Se trata de un objeto de estudio común en psicología, publicidad y marketing, pero es importante que todos seamos conscientes de ellos para decidir si queremos conservarlos o no.
Es posible tomar mejores decisiones cuando gastamos tiempo, esfuerzo y dinero, ya sea para uso personal, para nuestro hogar o para hacer un regalo. Para lograrlo, proponemos analizar los procesos que componen nuestros comportamientos como consumidores. A continuación, presentamos algunas claves para comprender cómo funcionamos y algunos datos útiles para identificar nuestros hábitos y determinar por nuestra cuenta lo que más nos conviene.
Según Schiffman y Kanuk (2010), el comportamiento de los consumidores es un proceso que se compone de los siguientes aspectos psicológicos:
- Motivación: la fuerza que nos impulsa a la acción, ya sea para satisfacer nuestras necesidades y deseos o para alejarnos de nuestros temores y aversiones.
- Sensación: la respuesta inmediata y directa ante un objeto, como productos, envases, nombres de marca, anuncios y comerciales.
- Percepción: la selección, organización e interpretación de los estímulos que sentimos.
- Aprendizaje: la adquisición de conocimientos y experiencias sobre compras y consumo, que luego se aplican a un comportamiento futuro.
- Actitudes: las predisposiciones aprendidas que nos llevan a comportarnos de manera favorable o desfavorable ante un objeto determinado.
Si deseas incrementar el control sobre lo que consumes, es indispensable revisar por qué te resulta atractivo con base en estos cinco aspectos. Para ello, te recomendamos hacer una lista de los productos y servicios que compras y ordenarla de lo más beneficioso a lo más dañino; después, eliminar o disminuir aquellos que no te funcionan; por último, sólo si es necesario, agregar otros nuevos que sirvan para tu nuevo propósito: ser un consumidor más responsable.
No existen respuestas mágicas ni sencillas. El trabajo constante genera un aprendizaje sobre nuestro consumo diario y es la clave para cualquier cambio que nos propongamos alcanzar. Finalmente, si continuamos viviendo en esta sociedad, nos conviene aceptar que estaremos expuestos a productos y servicios atractivos aunque poco beneficiosos: en este caso, elige las marcas que sean más relevantes para ti por su filosofía de trabajo y su propuesta de valor.
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Referencias bibliográficas
Schiffman, L. & Kanuk, L. (2010). Comportamiento del consumidor. México: Pearson.
Solomon, M. (2013). Comportamiento del consumidor. México: Pearson.
